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Literatura hispánica: enseñando el curso por primera vez
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by Bonnie Bowen
Faculty Consultant Adjunct Professor of Spanish Ventura College Ventura, California
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Entrando en un mundo desconocido
¿Cómo empezar si éste es tu primer año de enseñar Literatura Hispánica de AP? Lo primordial es darte cuenta de que el alumno que tiene éxito en el Examen de AP es el alumno que ha leído los textos. Huelga decir que los ha leído en español y no traducidos a otros idiomas. El maestro es decisivo para el empeño y entusiasmo de sus alumnos, pero no hay nada más importante para su éxito que el hecho de que ellos mismos lean las obras en su forma original. Nosotros los maestros no podemos hacerlo por ellos. Y se reporta en todas partes que los estudiantes encuentran los textos del curso tan conmovedores como inspiradores. Atestiguan los maestros que sus estudiantes se animan a llevar a casa los libros de la clase para leerlos y volverlos a leer en su tiempo libre. Han visto que las lecturas hablan a la juventud de manera elocuente, en una voz universal.
"Los hispanos se ven reflejados en la literatura del nuevo currículo. Ellos dicen, -- Pero, ¿cómo nadie me hizo saber todo esto antes? -- Se ven a sí mismos en los personajes, así que para mí esto ya es ganancia."
-- Rosa María de Llano, Dr. Leo G. Cigarroa High School; Laredo, Texas
"El primer cambio que vi en mis estudiantes fue el evidente placer que sacan ahora de la lectura. Se han convertido en lectores ávidos, y además expresivos cuando leen en voz alta. Los veo absortos en estos textos de una forma que nunca antes experimenté."
-- Roberta Genini, McLane High School; Fresno, California
La legítima experiencia de leer
Con todo, el maestro se preocupa: ¿cómo inspirar en el lector novato el valor necesario para abrir un libro y leerlo? Acuérdate de que los estudiantes de Literatura Hispánica de AP, ya sean hispanohablantes o no, casi sin excepción estarán entrando en un mundo desconocido para ellos a pesar de toda su experiencia académica. De hecho, puede ser que muchos estudiantes en tu clase estén lanzándose a su primera experiencia escolar leyendo las grandes obras literarias del mundo, buscando su sentido íntimo. Los no hispanohablantes estarán emprendiendo esta aventura en un idioma que no es suyo. Como maestro, muy pronto te darás cuenta de que muchos estudiantes tienen miedo de lo que perciben como tu pericia en la materia. A juicio de ellos, los maestros somos la fuente de toda sabiduría; con toda seguridad conocemos estos textos como la palma de la mano. Este concepto, lejos de estimular la discusión en clase, puede sofocarla, pues los jóvenes tan a menudo sienten recelo de adelantar una opinión, un pensamiento, o una impresión que tienen tocante a algo que han leído. Que sus ideas estarán erradas es, para ellos, indiscutible.
¡Esto dista mucho de ser la legítima experiencia de leer! Los autores no escriben para ser despedazados, encajados, categorizados o escudriñados bajo lupa, ni examinados capítulo por capítulo. Escriben para ser leídos de comienzo a fin, para ser oídos hasta la última sílaba, y para ser cabalmente comprendidos y apreciados por cada uno de sus lectores. Por más material preliminar, estudios críticos o resúmenes predigeridos que el maestro tenga, estas cosas no pueden jamás sustituirse por el sencillo acto de leer el texto. La estudiante que sabe que las respuestas a sus preguntas se encuentran en las palabras del autor, verá allanado su camino al éxito en el examen. Y, más allá del examen, estará encaminada a toda una vida de deleite con éstas y otras obras literarias.
Yo siempre recomiendo que hasta los más experimentados maestros de literatura se acerquen a los textos bajo el punto de vista de preguntas que todavía les hayan quedado irresueltas, dudas que compartir con los estudiantes cuando éstos estén a punto de embarcarse en su lectura; al proceder así el maestro iguala el campo de juego, a desnivel entre maestro y estudiante en tantas situaciones académicas. Si tu afán es capacitar a tus alumnos a pensar independientemente, declara que, "Mientras leamos [este poema, este cuento, esta novela] este año, quisiera saber lo que piensan ustedes [acerca de]...; a mí me tiene perplejo." Nuestros estudiantes deben ser tan decisivos en el proceso de descubrir los textos como cualquier otro lector, sin el cargo penoso de análisis literarios, opiniones de los peritos o bosquejos preparados por otros, todo lo cual les distrae del proceso de leer. Estas cosas pueden ser de provecho únicamente en la medida en que nos sirvan para las discusiones en clase. Los comentarios críticos se verán únicamente de este modo en el examen, según uno de varios formatos de la Pregunta No. 3: allí, puede presentarse una opinión crítica, pidiendo que los estudiantes respondan a la misma, a la luz de su propia lectura profunda. No es poco común que un ensayo sobresaliente disienta de modo persuasivo de aspectos de las citas críticas que se encuentran en la Pregunta No. 3.
Permíteme, por lo tanto, adelantar una idea: ¡los que tienen la ventaja aquí son, por una parte, los maestros novatos en materia de Literatura Hispánica de AP, y, por otra, los maestros veteranos que leen los textos del curso en clase por primera vez! Si éste es tu primer año, sé franco con tus estudiantes, ¡y tú y ellos juntos descubrirán los textos! No importa que ésta sea la primera ocasión en que leas San Manuel Bueno, mártir, o "Vuelva usted mañana", o "Dos palabras", quedarás atónito ante los niveles de significado que ustedes descubrirán entre todos. Asegúrate nada más de que sus descubrimientos son justificables por el texto; urge en todo momento apoyarlos con referencias explícitas al texto que se tiene delante.
La redacción de un buen ensayo
Al leer las Rúbricas ("Scoring Guidelines") para Literatura Hispánica de AP, que se encuentran aparte de este artículo, en AP Central, verás que el discernimiento ("insight"), que sólo nace de haber leído con penetración una obra literaria, se menciona en la más alta de las categorías utilizadas por los maestros lectores en las Lecturas de Ensayos de AP. Al escribir sus ensayos en mayo, los estudiantes deben basar su comentario en su propia perspectiva, informada por su propia lectura de los textos, y deben apoyar su perspectiva con argumentos confeccionados por ellos mismos. Al contestar las preguntas específicas del examen, merecerá una calificación indeseable el estudiante que reproduzca opiniones críticas apenas vislumbradas, o el que dependa de generalizaciones prefabricadas y posiblemente aprendidas de memoria; en fin, el que se refugie en cualquier otro método de análisis que no sea su propio criterio desarrollado con sentido para él mismo.
Los maestros del currículo de Literatura Hispánica de AP bien pueden esperar que las Rúbricas de Ensayos ("Scoring Guidelines") cambien hasta cierto punto de año en año, pero no cambiarán los requisitos fundamentales para lograr la excelencia en la redacción de un buen ensayo. Un ensayo sobresaliente es el producto de una serie de cosas, la más importante de las cuales es la capacidad del estudiante de enfocarse en la pregunta y de contestar cada pregunta, sin permitir la intrusión de materia ajena. Enseña a tus estudiantes al escribir, a poner de lado la biografía de un autor. Ni deben los estudiantes, tantas veces nerviosos al escribir bajo limitaciones de tiempo, preocuparse demasiado por la comisión de pequeños errores -- al nombrar a un personaje, por ejemplo. Lo importante es que cualquier error no resulte dañino para la calidad del ensayo en general. Deben esforzarse por analizar en lugar de describir. En la Lectura de Ensayos, el lector ya conoce las obras que trata el estudiante. No hay necesidad de resumir el argumento. Hacerlo generalmente significa una pérdida del escaso tiempo que tienen los estudiantes; cualquier detalle del argumento que quieran incluir debe hacer acto de presencia solamente para sustentar un argumento que van desarrollando.
Se debe tomar la precaución, sin embargo, de no aplicar esta prohibición sobre los detalles del argumento en forma absoluta; éste es un error cometido muchas veces por nuestros estudiantes mejor entrenados. ¡Es muy necesario presentar los detalles que apoyen el punto de vista del estudiante escritor! El estudiante cuyo ensayo resulte demasiado general, que requiera inferencias por parte del lector, sacará una nota más baja que la que de otra forma merecería, a causa de la falta de justificación de los argumentos que presenta. Dicho de otro modo, los estudiantes deben valerse de los detalles del argumento, pero únicamente como ejemplos que sirvan para defender los puntos analíticos que incluyen en sus ensayos.
Un ensayo bien redactado el día del examen es el producto de mucha práctica en clase, bajo el reglamento que rige la administración del examen en mayo. Allí no se permiten ni diccionarios, ni notas ni libros, ni fuentes de consulta de ninguna clase. Un vocabulario amplio y acato a las convenciones del idioma escrito, forman parte íntegra del total de puntos concedidos por cada ensayo.
El análisis de un poema desconocido: la Pregunta No. 1
La Pregunta No. 1 del Examen de Literatura Hispánica presenta a los alumnos, para su análisis minucioso, un poema que no se supone sea conocido de antemano. La pregunta puede proponer, en términos generales, el tema del poema, o la actitud de la voz poética, y pedir que el estudiante identifique el tema o la actitud, y que analice su desarrollo en el poema. Lo importante aquí es que los estudiantes deben siempre justificar su análisis; deben apoyar cada declaración que hacen relacionándola con el poema que tienen delante. Deben evitar de modo absoluto toda información o comentario irrelevantes. Su identificación del uso de recursos técnicos o lenguaje poético debe siempre conectar ese uso con la pregunta que se ha planteado. En todo poema se guarda una relación íntima entre fondo y forma; el estudiante debe atenerse a aquella relación a fin de producir un ensayo sobresaliente.
Buscando con afán la producción de ensayos sobresalientes, los maestros deben proporcionar a sus alumnos experiencias en leer poesía, enseñándoles a reconocer los temas principales y su desarrollo a lo largo de un poema, y a comprender que un poema no contiene jamás elementos ni ajenos ni desordenados. Al contrario: todo poema es una labor consciente y concisa, resultado de un esfuerzo por eliminar lo casual, lo fortuito y lo aleatorio. Todo lo que se experimenta en un poema viene al caso: los vocablos, asociaciones posibles entre aquellos vocablos, la extensión de los versos, el tono, y el sonido de las palabras. Un poema es la suma de todos sus componentes y de la influencia recíproca entre aquellos componentes.
Para ayudar a los estudiantes a ver el desarrollo de una idea en un poema, debemos enseñarles que todo poema tiene un comienzo, donde el lector debe empezar su lectura, y un fin, donde llega el lector, se espera, cambiado por la experiencia de leer el poema. Los elementos de un poema no se presentan en desorden, ni debe el lector descontar ninguno de los elementos del poema para llegar a una conclusión parcial, y por lo mismo imperfecta. La comprensión acertada del tema de un poema es sumamente importante para la redacción de un buen ensayo: tanto es así que la incomprensión del tema puede llevar directamente a una calificación indeseable. Mira bien las Rúbricas de los Ensayos ("Scoring Guidelines"). En los rangos inferiores se refiere al hecho de que el ensayo sugiere que el estudiante malentiende la pregunta o el poema. El rango más bajo, digno de una nota de 1, alude a la certeza del lector de que el estudiante ensayista ha malentendido tanto la pregunta como el poema.
El uso en clase de rúbricas y de la escala de 9 puntos
Conviene que, como maestra, pongas rúbricas en manos de tus estudiantes al emprender la redacción de un ensayo en clase, pues les ayudarán a saber de antemano lo que exiges y las cualidades que piensas premiar. Con referencia a todas tus calificaciones, es aconsejable que uses la escala de 9 puntos utilizada por el programa AP -- escala bien entendida, por supuesto, por estudiantes y padres -- y que rehúyas los porcentajes, notas de A en F, y otras escalas. Del mismo modo que con la escala de 9 puntos del programa AP, un 5 en tu salón de clase debe tomarse como calificación notable (equivalente a un 3 en la escala de cinco puntos, o sea, "recomendado para créditos universitarios"), un 6 y un 7 deben tomarse por notas muy buenas, y un 8 y un 9, por notas sobresalientes. La ventaja de este procedimiento es que discrimina muy bien entre los varios niveles de buenas notas, a diferencia de las notas de A en F o de las de porcentaje. El uso de la escala de 9 puntos enfocará al alumno en el progreso de sus ensayos desde el rango mediano hasta el sobresaliente, y es fácil convertir matemáticamente la escala de 9 en porcentajes, a fin de cumplir con el reglamento oficial de las calificaciones de tu clase.
Ya seas tú novato o maestro con largos años de experiencia en el salón de clase, te aseguro que, conforme vayas invirtiendo tu talento en el curso de Literatura Hispánica de AP, irás experimentando epifanías, las tuyas y las de tus estudiantes, provocadas por las obras que tú y ellos leerán juntos, alborozándose en ellas. El compartir momentos sublimes de iluminación es fuente inagotable de alegría, tanto para los maestros como para sus estudiantes. Te proporcionará muchos de los más maravillosos recuerdos de tu carrera profesional.
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