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Home > AP Courses and Exams > Course Home Pages > Hacia una mejor comprensión del Lazarillo

Hacia una mejor comprensión del Lazarillo

by Bonnie Bowen
Faculty Consultant
Adjunct Professor of Spanish
Ventura College
Ventura, California

La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades: hacia una mejor comprensión por parte de los alumnos de secundaria de la novela que marca la pauta del género picaresco

Quiero empezar por reconocer y agradecer de corazón a James A. Parr, profesor de la Universidad de California, en Riverside, su generosidad al compartir conmigo un artículo suyo sobre el tema del Lazarillo. Me ayudó a formular la actual ponencia, no sólo tocante a algunos de sus detalles más importantes, sino también tocante a mi atrevimiento en compartir con mis colegas lo que yo sé y entiendo del Lazarillo. Las primeras palabras del artículo del profesor Parr, al citar al crítico Claudio Guillén, parecieron, cuando las leí, hablarme a mí directamente, y me sentí entre amigos:

"... no puedo sino preguntaros: ¿debemos o podemos decir algo nuevo? ¿Proyectar otra luz? ¿Delucidar [sic] pormenores del libro más editado, copiosamente anotado y detenidamente analizado de la literatura española?
-- Claudio Guillén, "Los silencios de Lázaro de Tormes", El primer siglo de oro: estudios sobre géneros y modelos. Editorial Crítica, Barcelona, 1988. Citado en James A. Parr.
Gracias a Dios, tanto Claudio Guillén como el profesor Parr, se dieron a la tarea de decir algo nuevo, y ahora yo -- sintiéndome un poco cobarde -- voy a tratar de hacer algo semejante, esta vez sobre el Lazarillo con relación a nuestros alumnos de secundaria.

Veamos primero un bosquejo típico -- algo "lacerado" -- del Lazarillo:
La vida de Lazarillo del Tormes, y de sus fortunas y adversidades relata los pormenores de la vida de Lázaro, hijo de padres de vida vulgar, abandonado a su suerte siendo niño.

Lázaro lleva una vida que le obliga a procurarse el mísero sustento y a salir del paso como pueda; debe aguzar el ingenio para sobrevivir. Es una lucha implacable.

Recibe su formación ante nuestros ojos, con una sutil intimidad mediante la cual protagonista y lector juntos, ven sólo los móviles ruines de la conducta humana.
Un resumen así no está mal, pero no está del todo bien tampoco. Y es que en resúmenes así se cometen graves pecados de omisión, con daños y perjuicios contra la plena comprensión del texto por parte de nuestros alumnos.

Aunque no vayamos más allá de lo que abarca este resumen, ni más allá de lo que abarcan los Tratados del Lazarillo comprendidos en la Lista de Lecturas Obligatorias -- del I al III, y el VII -- , yo creo que nuestros estudiantes llegarán a apreciar el carácter satírico de la obra, la burla mezclada con ese tono no amargo sino risueño, muy particular suyo -- sátira cuyo blanco es múltiple: la miseria y crueldad de que es capaz el ser humano, la hipocresía y la altanería. El Lazarillo satiriza a los clérigos, a los nobles, y aun al emperador Carlos V y sus guerras que empobrecían a la España de su época y que sirvieron para dividir a los reinos cristianos de Europa. Un hecho digno de notar es que el Lazarillo es una de las pocas sátiras en prosa que coinciden con los escasos modelos que sobreviven de la literatura romana.

Ante la tarea de hacer comprender la sátira, no hay ningún motivo de pánico para el maestro de secundaria. Podemos con ella.

Nuestras clases tampoco dejarán de apreciar, sin dificultad, por qué es que perdonamos a Lázaro sus mañas, ¡aun aquella atroz que sirve para mandar al ciego contra el poste! En gran parte se las perdonamos porque el ciego sagaz, el clérigo avaro, y el escudero presumido, están en peor estado moral que nuestro protagonista.

Y sin embargo, si nuestros estudiantes van a comprender a carta cabal el texto del Lazarillo, a mi parecer nos veremos obligados a llevarlos algo más allá de los Tratados mandados por la Nueva Lista.

El hecho es que el Lazarillo no empieza con el Tratado Primero. El Prólogo del libro contiene claves imprescindibles para la plena comprensión de un libro que es a duras penas una novela: es algo así como una carta -- inspirada en parte por las cartas de relación que llegaban desde el Nuevo Mundo, de las que tenemos una muestra en la Lista de Lecturas Obligatorias: Naufragios, de álvar Núñez Cabeza de Vaca.

Pero los chiquillos, ¿cómo van a entender el pretexto mismo del Lazarillo, el porqué de la existencia de este documento que parece carta? La mejor táctica es sencilla: que empecemos, en nuestras clases, no tratando el Tratado Primero, primero. Hagámosles conocer el Prólogo antes.

Al hacerlo se esclarecerá mucho, y se entenderán los móviles que tiene Lázaro, nuestro supuesto autor, al relatarnos, a su manera, su vida. Así también distinguiremos entre el efecto que Lázaro busca tener sobre "Vuestra Merced", y el que busca el autor anónimo sobre el lector:

Extractos del Prólogo
¡Ojo! Se elimina en las siguientes citas la ortografía antigua, y todo énfasis es mío.

He aquí la verdadera primera frase del Lazarillo; Lázaro, en el Prólogo, emprende la tarea de escribir a "Vuestra Merced", diciendo:
"Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite."
A Lázaro le parece bien que las fortunas de su vida se lleguen a conocer por "muchos", "pues podría ser que alguno que las lea" halle en ellas algo que le agrade y aun le deleite, ¡si no ahonda mucho!

Esto es ominoso. Si nos ahondamos en ellos, los sucesos no han de deleitar. ¿Aun siendo ellos tan pretéritos como son? Después de todo, Lázaro es hombre casado ya, con oficio real -- el más bajo posible, es cierto, y sin honra, pero el haberlo logrado no es de poca monta para Lazarillo. Se ha hecho, recuérdese, pregonero de la ciudad de Toledo.

En segundo lugar, entendemos que no es el deleite, que todos sentimos al leer el Lazarillo, la primera intención de Lázaro al relatar su vida. Conoceremos su primera intención dentro de poco.

Después de oír a Lázaro expresar su esperanza de que algún fruto se saque de su historia -- volveremos a esto luego -- , y después de oírle exponer la razón por la cual escriben los autores -- según él, no es diferente de la razón del soldado al ir a la guerra en busca de honra y fama -- , saltamos un poco, y Lázaro sigue, en su Prólogo:
"Y todo va de esta manera: que confesando yo no ser más santo que mis vecinos, de esta nonada, que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan [tengan] parte y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades."
Es importante notar que la palabra "fortunas", según el estudioso Francisco Rico, equivale a "desgracias" de la misma forma que hoy día los "azares" pueden ser casos peligrosos o desgraciados.

Urge que esto lo aclaremos en clase, pues lo que a los chiquillos les parecerá un juicio de Lázaro sobre una vida que le brindó de todo un poco -- "fortunas y adversidades", cosas buenas y cosas malas -- , Lázaro las juzga inconfundiblemente malas, a pesar de lo que leeremos en el último párrafo de este documento escrito a "Vuestra Merced". La palabra "fortunas", no se olviden, consta no sólo aquí en el Prólogo, sino también en el mismo título del libro. Hemos de evitar que nuestras clases malentiendan a Lázaro. La verdad es que, al contarnos su historia, el protagonista se encuentra bajo bastante estrés. Dicho de otro modo, el Lázaro "afortunado", el ya hecho hombre, el que nos relata su vida, es un Lázaro desgraciado. Nos lo dice aquí sin ambages: su vida es una "amalgama" de adversidades y de malas fortunas.

¿Adónde vamos con esto?

Le corresponde al estudiante lector entender que, al salir de la pluma de Lázaro, nuestro supuesto autor, esta narración no tiene intención de ser novela, ni sencillo relato, ni cuento del modo que nuestros alumnos entienden estos términos.

¿Qué es entonces?

Es una disculpa "muy por extenso", escrita para disculpar -- para librar de culpa -- al que la escribe -- a Lázaro -- , por la vida desgraciada, la vida ruin, la vida de bellaco que ha llevado.

Pero los chiquillos nos van a preguntar: y ¿de qué se le ha de disculpar a Lázaro ahora?

¿De haber sido echado del seno familiar a una edad que muchos calculan en los ocho o nueve años?

¿De haber sufrido abusos, hambres, y miserias a manos de sus sucesivos amos?

¿Será que de veras tiene el hombre que disculparse por haber padecido azares sinfín -- y, encima de eso, casarse "pronto y mal", por complacer a un cura de la Iglesia? Si, en San Manuel Bueno, mártir, no hizo menos el pobre Perote, quien se casó a instancias de un cura que conocemos, y que después tiene "por báculo y consuelo de su vida al hijo aquel que, contagiado de la santidad de don Manuel, recibió por suyo no siéndolo".

Si sólo en esto consiste el Lazarillo, mis alumnos dirán, entre sí -- si no me lo dicen a mí: "This is a little bit lame."

Al darse cuenta de que Lázaro escribe para alguien, de que aquí se trata de una carta-coloquio escrita a un tal "Vuestra Merced" -- sin cara y sin nombre y sin oficio explícito -- , los estudiantes captarán sin dificultad la forma del relato. Todos han leído El diario de Anne Frank escrito a "Kitty": en ella la narracíon va dirigida a una persona determinada, imaginada o no. Otras cartas-coloquio o cartas mensajeras las podremos encontrar hasta en la Lista de Lecturas Obligatorias. No hay que ir más allá de la carta confesional que escribe Ángela Carballino al Obispo de Renada, quien le ha pedido que escriba todo lo que sabe y recuerda de su querido don Manuel, ni de la antes mencionada obra de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Naufragios.

Entendido así, nuestro Lázaro, bajo algún pretexto de correspondencia que desconocemos, se encuentra ya "en su prosperidad" (Tratado Séptimo), lejos -- si vamos a creer sus palabras -- de una dolorosa niñez que tan brillantemente reconstruye para "Vuestra Merced".

Conocemos las confesiones, las vidas de los grandes santos -- de Santa Teresa de Jesús, por ejemplo, o de San Agustín -- y sabemos que fueron escritas para enseñar a sus lectores el camino de la perfección, el camino de Dios. El Lazarillo, a semejanza de aquellas confesiones, parece destinado a enseñar al lector el camino a la "cumbre de toda buena fortuna" (las últimas palabras del Tratado Séptimo).

Y esa "cumbre de toda buena fortuna" consiste, como bien se sabe, en encontrarse Lázaro como hombre casado, cornudo y contento -- consentido y conforme.

Si buscamos la explicación del pretexto del libro, de su porqué literario, no la encontraremos en los capítulos incluidos en la Lista de Lecturas Obligatorias, pero sólo hará falta seguir un poquito más adelante en el Prólogo para encontrarla.

Porque Lázaro continúa:
"Suplico a Vuestra Merced reciba el pobre servicio de mano de quien lo hiciera más rico si su poder y deseo se conformaran. Y pues Vuestra Merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parescióme no tomalle por el medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona..."
He aquí, y no en el Tratado Primero, la primera aparición en el texto del Lazarillo de "Vuestra Merced", aquella persona velada, para quien Lázaro escribe los detalles de su vida, haciéndolos públicos además. He aquí también la primera aparición -- de sólo dos en todo el libro -- del caso. No volveremos a encontrarnos con este caso -- con otros pero no con éste -- hasta el párrafo final del relato. ¡Juzgarán ustedes si la podemos desatender, haciendo caso omiso de su primera mención -- en el Prólogo!

¿Quién es "Vuestra Merced"?, y, ¿cuál es el caso que le importa a Lázaro dilucidar contando su vida del principio?

Pues, pongámonos a imaginar, con los estudiosos, aquel caso que lleva a Lázaro a volver sobre la niñez, sobre las lecciones aprendidas del ciego -- "cuyo hijo fue" en verdad, por la inolvidable e inolvidada formación que recibe a sus manos -- y sobre los demás pormenores escabrosos de su vida:

Intuimos:
  1. que la "carta" es una respuesta a una citación de alguna autoridad, o civil o eclesiástica -- a saber, una citación de "Vuestra Merced";
  2. que ha corrido la voz tocante al escándalo que tiene lugar en la casa de Lázaro; y
  3. que a Lázaro se le puede acusar de alcahuetería -- o lo que llama Jim Parr "passive pimping" -- , por consentir en el arreglito entre él, la esposa de Lázaro y el arcipreste.
Es Lázaro mismo quien, en el Tratado Séptimo, se toma la molestia de recordar a "Vuestra Merced" -- aportándonos a la vez el único dato que de él tenemos -- que el mismo "Vuestra Merced" es amigo del arcipreste.

Mis alumnos preguntarán: ¿pero si va a ser delito del marido tener una mujer que se burla de él? La respuesta es: en aquellos tiempos, sí.

Una ley de la época estipulaba en parte:
"A los maridos que por precio consintieren que sus mujeres sean malas de cuerpo, o de cualquier manera las indujeren o trajeren a ello, de más de las penas acostumbradas, les sea puesta la misma pena que por leyes de nuestros reinos está puesta a los rufianes, que es por primera vez vergüenza pública y diez años de galeras y por segunda vez cien azotes y galeras perpetuas."

-- M.J. Woods, "Pitfalls for the Moralizer in Lazarillo de Tormes," MLR 74 (1979), citado en Parr, op.cit., Pág. 84.
Las galeras referidas eran la pena de trabajo forzado que consistía en remar o bogar en las galeras reales -- las embarcaciones mercantes o las de guerra del emperador Carlos V. Recordemos por un momento el episodio de los desdichados galeotes en el Quijote, un capítulo que no consta en la Lista de Lecturas Obligatorias.

Entendamos esto en relación con lo que dice Lázaro al cerrar su Prólogo; nos viene diciendo -- a "Vuestra Merced" y a nosotros:
"Y pues Vuestra Merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parescióme no tomalle por el medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando, salieron a buen puerto."
Nos dice Francisco Rico que aquí Lázaro toma por Fortuna el inconstante azar; el pensamiento renacentista mantenía la convicción de que cada uno es hijo de sus obras; y que el saber y la virtud pueden vencer a la Fortuna, al azar. [Rico, Lazarillo, Pág. 14]

Ahora todo queda en claro. Lázaro se conforma con su nuevo estado desgraciado y deshonrado; es cómplice en él; y se beneficia de él económicamente. Está medrando al fin, "arrimándose a los buenos", y queda por su delito amenazado con vergüenza pública, azotes y galeras. Es mordaz la ironía del final del Tratado Séptimo:
"Que yo juraré sobre la hostia consagrada que es tan buena mujer como vive dentro de las puertas de Toledo. Quien otra cosa me dijere, yo me mataré con él. De esta manera no me dicen nada, y yo tengo paz en mi casa... Pues en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna."
Empecé diciendo que tendremos que enseñarles a nuestros alumnos a distinguir entre el efecto que Lázaro busca sobre "Vuestra Merced", y el que el autor anónimo busca sobre el lector.

El autor anónimo del Lazarillo -- quienquiera que sea -- quiere entretenernos con la agudeza de su sátira -- y aunque no sea moralizador, espera, secundariamente, algún "fruto" tal vez -- "fruto" aludido también en el Prólogo -- por parte de los que ahonden un poco más, en cuanto a lo social y lo moral. No se puede afirmar de él nada -- este anónimo es un verdadero misterio: no tiene ni cara ni nombre ni oficio -- ; pero una sola cosa se sabe de sus páginas: que es un alma libre, y nos deleita con su arte y su ingenio, pues el Lazarillo es una unidad asombrosa, una sarta de simetrías: de lecciones aprendidas que se ponen en práctica, de presagios vividos que se llegan a cumplir, y de elementos que se despliegan de manera sutil en sus páginas y que después se vuelven a enlazar formando algo más grande que sus partes.

Pero, ¿qué pretende Lázaro, nuestro supuesto autor? Lázaro -- cuando menos hombre cornudo, cuando más alcahuete de su propia mujer -- se dedica a relatar, a explicar, a disculpar el estado deshonrado en que vive, para evitar los azotes y las galeras -- tal vez el documento mismo que escribe, el que, nos dice el Prólogo, conocerán "muchos", será parte de la vergüenza pública: todo basado en sus sufrimientos y experiencias desde niño.

El resto de la tarea de entender a Lázaro es fácil: ¿quién no ha visto un sinfín de juicios en la tele y en las noticias? La defensa que ante la acusación se basa en el pretexto del acusado -- claramente culpable -- de que "mi vida me hizo hacerlo". Éste dirá, "Puede que lo haya hecho, no digo que sí, no digo que no... pero yo no soy culpable... porque comí Twinkies, porque escuché cierta música, o porque simplemente me descontrolé". Más que nada, "Yo soy inocente porque me acompañan todavía los abusos que sufrí desde niño." Si a alguno de nuestros estudiantes le cuesta entender la situación que provocó la epístola que escribe Lázaro a "Vuestra Merced", la entenderá comparándola con esta defensa tan en boga hoy en día.

Todos, por último, tendremos que admitir también, que Lázaro, lejos de lograr disculparse, se condena a sí mismo con sus propias palabras. La ingenuidad, la ingeniosidad y la gracia de Lázaro difícilmente lo salvarán de las galeras -- y a lo menos en la imaginación, lo veremos remando "con fuerza y maña", a ver si sale "a buen puerto". Y por si alguien lo dudara por un instante, acabamos de ver esas palabras, ¡en el Prólogo del Lazarillo!


Bibliografía útil para el maestro
Bataillon, Marcel, Pícaros y picaresca. Taurus Ediciones, S.A., Madrid, 1969.

del Monte, Alberto, Itinerario de la novela picaresca española. Editorial Lumen, Barcelona, 1971.

Fernán-Gómez, Fernando, Historias de la picaresca. Editorial Planeta, S.A., Barcelona, 1989.

Lázaro Carreter, Fernando, La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades. "El genero picaresco" (Págs. 7-17); "Cuadro cronológico", Págs. 21-24; y "Estudio preliminar", Págs. 25-40. Ediciones Tarraco, Tarragona, 1976.

Parr, James A., "Rhetoric and Referentiality: Historical Allusiveness and Artful Innuendo", Crítica Hispánica, Vol. 19, Nos. 1 & 2, Duquesne University, 1997.

Rico, Francisco, La novela picaresca y el punto de vista. Editorial Seix Barral, S.A., Barcelona, 1969.

Rico, Francisco, La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades, "Introducción", Págs. IX-LXXXI. Editorial Planeta, S.A., Barcelona, 1980.






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