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Predicciones, lecciones y simetrías en el Lazarillo
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by Bonnie Bowen
Faculty Consultant Adjunct Professor of Spanish Ventura College Ventura, California
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|  | El texto del La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades presenta ciertos elementos intrincados. No hay necesidad de que estos elementos, que pueden ser algo confusos, dejen perplejo al lector. A continuación se señalan algunos de ellos para la iluminación del estudiante de AP:
Las predicciones del ciego
Lecciones que Lázaro pone en práctica después de aprenderlas del ciego "cuyo hijo fue"
Simetrías que sirven para enmarcar el relato, y otros paralelos
Consideraciones sueltas
Las predicciones del ciego
El ciego vaticina ciertos eventos en el porvenir de Lazarillo, y, en el Tratado I, Lázaro narra para "Vuestra Merced" la manera en que se llega a realizar una de estas profecías. Después de la paliza que su amo le proporciona por causa del hurto de la longaniza, escribe:
Nos hicieron amigos la mesonera y los que allí estaban, y con el vino que para beber le había traído, me lavaron la cara y la garganta. Sobre el asunto comentaba el mal ciego gracias y chistes, diciendo:
-- En verdad, más vino me gasta este mozo en lavatorios al cabo del año, que yo bebo en dos. Por lo menos, Lázaro, debes más al vino que a tu padre, porque él una vez te engendró, mas el vino mil veces te ha dado la vida.
Y luego contaba cuántas veces me había descalabrado y arañado la cara y luego sanaba con vino.
-- Yo te digo -- dijo -- que si un hombre en el mundo ha de ser bienaventurado con vino, serás tú.
Y reían mucho los que me lavaban con esto, aunque yo renegaba. Mas el pronóstico del ciego no salió mentiroso, y muchas veces me acuerdo ahora de aquel hombre, que sin duda debía tener espíritu de profeta, y me lamento los sinsabores que le hice, aunque bien se lo pagué, considerando lo que aquel día me dijo salirme tan verdadero como adelante Vuestra Merced oirá.
La relación está clara. Otras predicciones del ciego no resultan tan claras a primera vista, pero no deben presentar dificultades insalvables:
1. La predicción acerca de las sogas
Lázaro y el ciego, en el Tratado Primero:
"Yendo una vez por debajo de unos soportales, en Escalona, pasamos ante la casa de un zapatero, donde había muchas sogas y otras cosas que de esparto se hacen, y parte de ellas dieron en mi amo en la cabeza. El cual, alzando la mano, tocó en ellas, y viendo lo que era díjome:
-- Anda presto, muchacho, salgamos de entre tan mal manjar, que ahoga sin comerlo.
Yo, que bien descuidado iba de aquello, miré lo que era, y como no vi sino sogas y cinchas que no eran cosas de comer, díjele:
-- Tío, ¿por qué decís eso?
Respondióme:
-- Calla sobrino, según las mañas que llevas, lo sabrás y verás como digo verdad."
Lázaro, de pregonero, en el Tratado Séptimo, entiende ahora la predicción del ciego:
"Así pues, tengo cargo de pregonar los vinos que en esta ciudad se venden, y las almonedas y cosas perdidas, acompañar los que padecen persecuciones por justicia y declarar a voces sus delitos: pregonero, hablando en buen romance.
En el cual oficio, un día que ahorcábamos un apañador en Toledo, y llevaba una buena soga de esparto, conocí y caí en la cuenta de la sentencia que aquel mi ciego amo había dicho en Escalona, y me arrepentí del mal pago que le di, por lo mucho que me enseñó. Que, después de Dios, él me dio industria para llegar al estado que agora estoy."
2. La predicción acerca del cuerno
Lázaro y el ciego, en el Tratado Primero:
"Y ansí pasamos adelante por el mismo portal y llegamos a un mesón, a la puerta del cual había muchos cuernos en la pared, donde ataban los recueros sus bestias, y como iba tentando si era allí el mesón adonde él rezaba cada día por la mesonera la oración de la emparedada, asió de un cuerno y con gran suspiro dijo:
-- ¡Oh, mala cosa, peor tienes la hechura! ¡De cuántos eres deseado poner tu nombre sobre cabeza ajena y de cuán pocos tenerte ni aun oír tu nombre por ninguna vía!
Como le oí lo que decía, dije:
-- Tío, ¿qué es eso que decís?
-- Calla, sobrino, que algún día te dará éste que en la mano tengo, alguna mala comida y cena.
-- No la comeré yo -- dije -- y no me la dará.
-- Yo te digo verdad; si no, ya lo verás si vives."
Lázaro, de pregonero, en el Tratado Séptimo, entiende ahora la predicción del ciego:
"Mas malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán, no nos dejan vivir, diciendo no sé qué y sí sé qué de que ven a mi mujer irle a hacer la cama y guisarle de comer. Y mejor les ayude Dios que ellos dicen la verdad.
Aunque en este tiempo siempre he tenido alguna sospechuela y habido algunas malas cenas por esperarla algunas noches hasta las laudes, y aun más, se me ha venido a la memoria lo que mi amo el ciego me dijo en Escalona, estando asido del cuerno. Aunque, de verdad, siempre pienso que el diablo me lo trae a la memoria por hacerme malcasado, y no le aprovecha."
Lecciones que Lázaro pone en práctica después de aprenderlas del ciego "cuyo hijo fue"1
Recuérdese que, en el Tratado Séptimo, Lázaro atribuye al ciego "el estado que agora estoy": se siente arrepentido por haberle dado mal pago "por lo mucho que me enseñó. Que, después de Dios, él me dio industria para llegar" a "la cumbre de toda buena fortuna", teniendo "paz en mi casa" por ser hombre cornudo y contento, o por lo menos conforme.
1. La lección de usar la boca como bolsa, aprendida del ciego: Tratado Primero
"Todo lo que así podía sisar y hurtar traía en medias blancas, y cuando le mandaban rezar y le daban blancas, como él carecía de vista, no había el que se la daba amagado con ella, cuando yo la tenía escondida en la boca y la media blanca aparejada, que por rápido que él echaba la mano, ya iba en mi cambio reducida en la mitad del justo precio."
... y puesta en práctica con el clérigo: Tratado Segundo
"Yo cogí miedo que con aquella búsqueda me encontrase la llave, que guardaba debajo de las pajas, y me pareció más seguro meterla de noche en mi boca. Porque ya, desde que viví con el ciego, la tenía tan hecha bolsa, que me acaeció tener en ella doce o quince maravedís, todo en medias blancas, sin que me estorbasen el comer, porque de otra manera no era señor de una blanca que el maldito ciego no cayese con ella, no dejando en mi ropa costura ni remiendo sin mirar muy a menudo.
Pues, ansí como digo, metía cada noche la llave en la boca y dormía sin recelo que el brujo de mi amo la encontrara...."
2. La lección de mendigar, aprendida del ciego: Tratado Primero
"Comenzamos nuestro camino y en muy pocos días me enseñó la jerigonza. Y como me viese de buen ingenio, holgábase mucho y decía:
-- Yo oro ni plata no te puedo dar; mas avisos y consejos para vivir mucho te mostraré.
Y así fue que, después de Dios, éste me dio la vida y, siendo ciego, me alumbró y adiestró en la carrera de vivir."
... y puesta en práctica mendigando para mantenerse a sí mismo y a su amo el escudero:
"Contemplaba yo muchas veces mi desastre, que, escapando de los ruines amos que había tenido y buscando mejoría, viniese a topar con quien no sólo no me mantuviese, mas a quien yo había de mantener." Esto a pesar de que más adelante se pregona una prohibición a los foráneos por las calles de Toledo, y al presenciar Lázaro "una procesión de pobres azotados por las Cuatro Calles . . . me causó tan gran espanto, que nunca más me atreví a salir a mendigar por la ciudad."
3. La lección de roer agujeros, aprendida del ciego: Tratado Primero
"Yo, como estaba hecho al vino, moría por él, y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni valía, decidí en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sutil, delicadamente, con una muy delgada tortilla de cera, taparlo; y al tiempo de comer, fingiendo tener frío, me colocaba entre las piernas del triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos, y al calor de ella, una vez derretida la cera, por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destilarme en la boca, la cual yo de tal manera ponía, que maldita la gota se perdía."
... y puesta en práctica con el clérigo: Tratado Segundo
"Levantéme muy despacito y, habiendo en el día pensado lo que había de hacer y dejado un cuchillo viejo que por allí andaba en parte donde le hallase, me voy al triste arcaz, y por do había mirado tener menos defensa le acometí con el cuchillo, que a manera de barreno de él usé. Y como la antiquísima arca, por ser de tantos años, la hallase sin fuerza y corazón, antes muy blanda y carcomida, en seguida se me rindió y abrí en su costado, por mi remedio, un buen agujero. Esto hecho, abro muy paso la llagada arca, y, al tiento, del pan que hallé partido hice según antes está escrito."
Simetrías que sirven para enmarcar el relato, y otros paralelos
- Se abre la narración con el nacimiento de Lázaro (Tratado Primero), y se cierra con su matrimonio (Tratado Séptimo), dos eventos vinculados por circunstancias del estado civil de nuestro protagonista.
- Se abre con la familia de Lázarillo (Tratado Primero), y se cierra con su nueva familia, arreglada y anormal (Tratado Séptimo).
- Se abre con la decisión de la viuda madre de Lázaro de "arrimarse a los buenos" (Tratado Primero), y se cierra con la decisión de Lázaro de hacer lo mismo (Tratado Séptimo).
- La entrada de un victorioso emperador Carlos V en Toledo, coincide con "la cumbre de toda buena fortuna" de Lázaro, al final del Tratado Séptimo.
- En el Prólogo se alude al caso de Lázaro, y aquel caso llega a ser parte decisiva del relato al final (Tratado Séptimo).
Consideraciones sueltas
Conviene saber que el maestro afrontará el siguiente pasaje, potencialmente problemático para las sensibilidades del estudiante, del Tratado Primero:
"De manera que, continuando la posada y conversación, mi madre vino a darme un hermano negrito muy bonito, con el cual yo jugaba y ayudaba a calentar.
Y acuérdome que, estando el negro jugando con el mozuelo, como el niño veía a mi madre y a mí blancos y a él no, huía de él, con miedo, para mi madre y, señalando con el dedo, decía:
-- ¡Madre, coco!
Respondió él riendo:
-- ¡Hideputa!
Yo, aunque bien muchacho, pensé en aquella palabra de mi hermanico, y dije entre mí:
-- ¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mismos!"
No hay para qué temer la certera lección moral de este pasaje. Andar con cuidado nada más. Su carácter superficialmente racista no es más controvertido que el de la canción "It's Not Easy Being Green", de Kermit the Frog. Si el padre del hermanito de Lázaro hubiera sido verde, el niñito habría dicho lo mismo, porque veía al padre diferente de como "veía a mi madre y a mí". La lección en sí, "¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mismos!", concuerda perfectamente con los valores morales que enseñamos hoy.
Conviene saber que la palabra "pícaro" no aparece en ninguna de sus formas en el texto del Lazarillo.
Conviene saber que el maestro puede hacer mención del idealismo de las novelas caballerescas y pastoriles, contrastado con el realismo del Lazarillo. Ese idealismo volverá a interesar al tratar el Quijote.
La edición más antigua del Amadís de Gaula data de 1508 en Zaragoza. Este libro de caballerías -- el primero, y, como dice un personaje en el Quijote, "el mejor de todos los libros que deste género se han compuesto" -- , fue sumamente popular a todo nivel de la sociedad española y europea. Lo siguieron muchos otros.
Es cierto que la Diana, novela pastoril de Jorge de Montemayor y la más renombrada, no apareció sino hasta 1559, pero otras muchas de este género existían antes del Lazarillo.
Interesará que los alumnos tomen nota de que el héroe de una novela caballeresca no evoluciona en el transcurso de sus aventuras; éstas ni lo modifican ni lo moldean. Es lo que es, de comienzo a fin. Lázaro evoluciona; llega a ser lo que es al final de sus páginas por efecto de las lecciones que la vida le enseña. Asimismo, los personajes de una novela pastoril son falsos, y la naturaleza es artificial. Lázaro respira, sangra, sufre, y yerra, como todos nosotros, en un ambiente vivo y convincente.
Conviene saber que los maestros encontraremos todavía publicaciones que afirman saber quién escribió el Lazarillo. Toda defensa de uno u otro como su autor, está hoy desacreditada, todo nombre descartado: Diego Hurtado de Mendoza, Sebastián de Horozco, Juan de Valdés, o cualquier otro.
Conviene saber que el Lazarillo, impreso en tres ciudades -- Burgos, Alcalá y Amberes -- en 1554, fue prohibido por la Inquisición en 1559. Se volvió a permitir su impresión en 1573, expurgado el Tratado Cuarto -- media página que trata al fraile mercedario. Las ediciones que salen en 1554 son nuevas ediciones de una anterior que se ha perdido.
Conviene saber que es difícil fijar la fecha de composición del Lazarillo. Algunos arguyen que no es verosímil que libro que ve la luz del día con tres ediciones españolas en un mismo año, 1554, haya sido redactado más de uno o dos años antes. Por otra parte, el texto no puede anteceder a 1525, año en que el victorioso emperador Carlos V entró en Toledo (Tratado Séptimo) a hacer Cortes. Ése fue el año de la batalla de Pavía -- en Lombardía, en el norte de Italia-- en la que Carlos V apresó al rey de Francia. Para más, véase abajo.
Conviene saber que la edad de Lazarillo al final del Tratado Séptimo se puede calcular de dos formas diferentes. Al contar Lazarillo ocho años de edad (Tratado Primero), su padre acompañó al amo a la Cruzada que se hizo al África en 1510; "la de los Gelves", aclara la madre de Lazarillo, hablando con el ciego. Si aceptamos que la entrada a Toledo del victorioso Carlos V a la que se refiere Lázaro (Tratado Séptimo) son las Cortes que se celebraron en aquella ciudad en 1525, Lázaro tendrá unos 23 años al relatar a "Vuestra Merced" su historia. A este cálculo lo favorece la referencia que hace Lazarillo, hablando de su insomnio a causa del hambre que sufre siendo mozo del clérigo: "... no me debían de quitar el sueño los cuidados del rey de Francia" (Tratado Segundo), pues los cuidados a que se refiere bien pudieran deberse a su prisión por el emperador Carlos V, victorioso contra él en Pavía. No obstante, no hay respuestas fáciles, pues bien puede tratarse aquí de un decir popular de la época.
Sólo una vez más, bajo el emperador, se hicieron Cortes en Toledo -- en 1538-39 -- , pero éstas no tuvieron vinculación con una victoria imperial. Si aceptáramos esta fecha como la referida en el Tratado Séptimo, Lázaro podría contar más de 35 años al final de su relato.
En fin, hasta ahora los estudiosos no resuelven la cuestión de la edad de Lázaro.
Conviene saber que el carácter satírico, episódico, autobiográfico, y realista del género picaresco encuentra sus raíces en la literatura romana del siglo II a. de J.C., en los escritos satíricos de Luciano -- sus Diálogos -- y en el Asno de oro, o Metamorfosis, de Apuleyo, quien narra las aventuras de un muchacho convertido en asno por una bruja.
1 Recuérdese el título del Tratado Primero: "Cuenta Lázaro su vida y cúyo hijo fue". Claro que su relato empieza con detalles de sus padres biológicos; pero en este Tratado sabremos, en las predicciones y lecciones del ciego, más sobre la formación de Lázaro por parte de su primer amo que sobre cualquier formación que le haya dado su propia familia.
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